viernes, 30 de octubre de 2009

No tengo respuestas para tus dudas o temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro; pero cuando me necesites, estaré allí. No puedo evitar que tropieces, solamente puedo ofrecerte mi mano, para que te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son míos, pero los disfruto sinceramente contigo. Cuando te veo feliz no juzgo las decisiones que tomas en la vida, me limito a apoyarte y a ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que te alejes de mí, pero si puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quién eres, ni quién deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga.